Domingos Impares #78

Prender un fuego

Hice un movimiento: puse la mesa de comer en medio de la sala. Quería probar no estar arrinconada y, en cambio, recibir, desde muchos ángulos, la luz y la posibilidad de mirar alrededor.

Como un cuerpo vivo, es como si hubiese reacomodado los órganos de mi casa y algo se hubiese ablandado. Una respiración profunda, infinita, no hay fondo. Los recovecos limpios, el calor que recorre.

Un centro de mesa con flores, una vela y cáscaras de naranja. Son ofrendas para una primavera lejana y latente, deseada y esperada. El pabilo encendido me recuerda a la Virgencita del Valle y la plegaria de mi abuela.

Por alguna razón, me nace renovar el aire. Entonces corro las cortinas y abro las ventanas, pese al frío crudo. La luz es resplandeciente, y el aire con ímpetu vuela algunos pétalos, desprende los aromas dulces y, extrañamente y a pesar de todo, la llama se alardea resistente y vigorosa.


Si llegaste hasta aquí, ¡Gracias!

Si querés compartirme algún pensamiento o comentario, podés escribirme a aflorquiroga@gmail.com. Para recibir #DomingosImpares, suscribirte aquí. En Instagram me encontrás como @aflorquiroga.

Hasta el próximo Domingo Impar 🙂

 

©2026 Florencia Quiroga. Fotógrafa. Todos los derechos reservados