Domingos Impares #77

Prender un fuego

Chispas que saltan al vacío. Chispas entusiastas, porque el vacío es el oxígeno esperando meterse en medio de los destellos para darle forma a una llama nueva. El vacío y el entusiasmo: no parecerían compatibles, pero ambos no hacen más que conformar esta pregunta inquietante: ¿De qué habla ese fuego inminente?

Una vez, inicié un fuego que tomó entidad de fogata instantáneamente, una llama alta e intensa, ansiosa y gritona, aunque fue una desilusión porque se agotó rápidamente. Lo fuerte no siempre es prometedor y el ruido ahoga toda sutileza.

En otra oportunidad, el fuego fue una imagen pequeña, aunque duradera, insistente, obediente. Como hace siglos atrás, cuando la iluminación nocturna era una vela simple que propiciaba una tenuidad íntima y una compañía silenciosa. El fuego se mantiene como inicial, austero y dice: “tranquila, aquí estoy”.

Del fuego, solo espero el calor seguro y desinteresado, que asegure ver el brillo y los colores, que ofrezca destellos de realidad a los que me quiera aferrar.


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Hasta el próximo Domingo Impar 🙂

 

©2026 Florencia Quiroga. Fotógrafa. Todos los derechos reservados